Las disfunciones en la convivencia

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Cuando hablamos de convivencia, partimos de que es la coexistencia física y pacífica entre individuos o grupos que deben compartir un mismo espacio. En resumen, hablamos de la vida en común y de la armonía en la relación de aquellas personas que, por algún motivo, pasan tiempo juntas y/o forman parte de una comunidad.

 
En el vivir y convivir de nuestra cotidianidad, las tensiones interpersonales (conflictos) no son necesariamente negativas, sino que más bien son propias de la condición humana. En este artículo veremos de qué manera se desarrollan las disfunciones más habituales de la convivencia en distintos ámbitos de la vida del ser humano: en el educativo, en el del emprendimiento y, por último, en el de las empresas.

Disfunciones en el ámbito educativo

En los espacios educativos, tanto en colegios/escuelas como en universidades.
 
Empezando por el espacio de colegio/escuela, podemos observar que coexisten diferentes grupos que, a su vez, pertenecen a diferentes generaciones con distintas expectativas, que pueden generar conflictos; por ejemplo, la relación profesor – alumno suele contener elementos que reinciden en situaciones que suelen ser conflictivas.
Factores como las expectativas que el profesor tiene hacia sus alumnos: interés por la educación, seguir las normas establecidas…en su lugar observa rechazo a la educación o conductas de insubordinación, lo cual provoca una ruptura de la convivencia armónica (unión, proporción, correspondencia). También el tipo de relación que los alumnos tienen entre ellos contribuye a la presión de grupo: por ejemplo con una actitud de rechazo que puede llevar a comportamientos agresivos, provocando un ambiente intolerante. Los alumnos por su parte expresan sus puntos de vista y no se sienten escuchados, existiendo en algunas ocasiones falta de coordinación entre profesores, alumnos y la dirección del centro.
Si nos movemos al espacio universitario, podemos observar, dentro del Sistema Universidad, cuatro subsistemas: Profesorado, Personal Administrativo y Servicios, Investigadores y Estudiantes. Todos ellos son interactivos y no pueden avanzar el uno sin el otro. Sin embargo, estos sistemas generan situaciones conflictivas.

Ejemplos: entre estudiantes: horarios, calificaciones; entre profesores: reconocimiento y asignaturas; entre investigadores: colaboración y participación de proyectos, solapamiento de investigación; entre estudiante y profesor: disponibilidad, temario, flexibilidad; entre profesor y estudiante: atención, asistencia.
 
Estas son algunas de las descoordinaciones relaciones que se producen y que llevan a tener algunos elementos que son comunes en las disfunciones que se generan: la individualidad, que conlleva su personal vivir y convivir, con sus creencias personales, emociones y sentimientos que le son propios, así como su estado físico, su situación familiar (relaciones y vivencias), el desconocimiento del otro/a (falta de escucha, empatía y asertividad) y la falta de claridad en las explicaciones.
 
Estas situaciones parecen llevar una raíz común, que cada ser humano desarrolla en el entorno relacional que vive y convive, hacia sí mismo y con su entorno. Esa raíz, es común,  en cuanto al modo en que surge: familia y formación educativa, dentro de una comunidad, una cultura, con unas formas de hacer, sentir y emocionarse. Estas coordinaciones relacionales como las define el doctor H. Maturana, nos hacen ser los seres humanos que somos, con una estructura que nos define a nivel individual, que nos permite hacer lo que hacemos, estamos determinados por nuestra estructura (H. Maturana).
 
Creemos que para seguir avanzando, e incrementar la Convivencia Armónica, es importante, añadir a lo que hemos mostrado, que los sistemas, comunidades y culturas, en las que vivimos se muevan a una visión del mundo menos pesimista, como plantea el educador Paulo Freire (1921-1997), donde la educación sea un pilar para seguir evolucionando hacia un mundo más ético y más solidario.
 
Desde Fundación Torres y Prada, estamos convencidos, al igual que otras personas y organizaciones que la educación intercultural nos ha aportado valor y nos lo sigue aportando, ya que al abrirnos al otro/a, al diferente nos abre las puertas del aprendizaje. Aprendizaje que hoy nos hace estar en este universo más diverso, más abierto y plural que hace 60 años. Mucho se ha realizado y hemos de reconocer que nos queda, también, mucho camino por andar. Nuestra propuesta es mirar a lo que se ha avanzado y sobre ello seguir haciendo desde la colaboración y no desde el enfrentamiento. Mantener conversaciones. Generar conversaciones, no faltas de conflicto, basadas en el respeto mutuo, en la legitimidad de ambos para vivir y convivir en una Convivencia Armónica (unión, proporción, correspondencia).
 

En el ámbito de los emprendimientos

El emprendimiento es uno de los entornos más interesantes y arriesgados, ya que implica que, para convertir una nueva idea en un proyecto exitoso, confluyan conceptos como la habilidad y la creatividad con una visión firme y persistente. El emprendedor, tras un intenso estudio, debe ver la oportunidad y actuar para satisfacer una necesidad o servicio de forma novedosa, innovadora y única.
 
También existen riesgos, ya que se trata de una labor a realizar en incertidumbre, desde su inicio y hasta que se consiguen un mínimo de resultados positivos. Hay distintos intervinientes en el mercado con un mismo producto o idea, complicando en algunos casos el proyecto. No obstante, el reto que suscita genera más acciones que llevan a conseguir productos más innovadoras que atraen a nuevos clientes, que encuentran un producto que satisface necesidades no cubiertas y que están  dispuestos a pagar precios más altos que los  de productos existentes.
 
Una de las dificultades más presentes en los emprendedores es la de materializar las ideas. No solo vale con la idea y las ganas, ilusión y motivación, sino que hay que saber gestionar el fracaso. Las personas que eligen el camino de emprendedor, han de conocerse a sí mismos, aceptar tanto sus fortalezas como sus debilidades y estar dispuestos a reconocer esas debilidades para formar un equipo de personas que cubra esas carencias. Han de estar dispuestos a aprender de los colaboradores de los que se van a rodear y ser humildes para enseñarles y hacerles crecer. Las dificultades y las habilidades se pueden conseguir, sí y solo sí, se generan desde el respeto mutuo, escuchando al diferente. 
 
La idea (producto y servicio) pueden ser muy buenas sin embargo si no se generan relaciones de colaboración el proyecto no sale adelante y si lo hace sale débil y con pocas probabilidades de sobrevivir. Un dato importante: organizaciones que nos pueden parecer nefastas en su gestión de talento, si analizamos un poco con rigurosidad encontraremos un núcleo de personas de esa organización en que las relaciones funcionan y por tanto funciona la organización. Si esto se extiende al resto de la organización ésta se convertirá en una organización con excelencia.
 
Cada emprendedor se encuentra en una posición nueva, de aprendizajes constantes, siendo el más importante el de la Convivencia Armónica con los colaboradores, clientes, proveedores y administraciones.
 

En el ámbito de las empresas

La labor en equipo es una de las aptitudes más importantes para las personas del departamento de Talento, ya que cuando una persona se desenvuelve bien en equipo, el aprendizaje y la creatividad mejora, el nivel de estrés disminuye y la productividad aumenta. Ahora bien, cuando nos encontramos con personas que prefieren estar fuera de la labor de equipo y es muy posible que se ocasionen conflictos que no estén centrados en la labor que se desarrolla o se vaya a desarrollar. El conflicto que se genera, en esos casos, es  más centrado en la persona que lo crea y que muestra que los demás actúan en contra de él/ella.
 
Una mentalidad individualista puede llegar a ser negativa y crear desconfianza entre los compañeros y una sensación de inseguridad porque ciertos comportamientos pueden ser malinterpretados.
 
La falta de comunicación, de transparencia, es uno de los motivos más frecuentes que genera conflictos tanto entre compañeros, como entre los colaboradores y la dirección de la organización, ya que cuando esta falla puede presentarse como desinformación o mala información. Son muchas las fricciones que se pueden producir por falta de comunicación y/o transparencia, ya que crean situaciones de ambigüedad que llevan a fallos y a conflictos inmediatos (horas) no relacionados con la labor habitual de la organización.
 
Desde la Fundación Torres y Prada queremos añadir que la falta de valores como Confianza, Respeto, Cuidar, Colaborar, Amar y Libertad para conversar colaboradores con directivos y viceversa, hace que la coordinación de haceres, sentires y emociones de todos los componentes de la organización lleve a una pérdida de resultados y por tanto de conservar el lugar de labor donde me incorpore para crear y crecer en armonía entre todas las personas componentes de esa organización, ejemplo: compañero o directivo que no comparten su buen hacer.
 
A continuación, 6 píldoras que apoyan lo expresado anteriormente:
 
  • Aprender “cada” milésima de segundo
  • Atención “plena” a la hora de escuchar al otro
  • Conversar y Escuchar “más” en el Respeto  
  • Aceptar: el otro/a es diferente (dejar Aparecer)
  • Adaptar: si la situación lo requiere
  • Amor en el Hacer