La convivencia se construye, en gran parte, a través de las conversaciones que compartimos cada día. Por eso, os invitamos a deteneros un momento y reflexionar juntos:
- ¿Cuántas conversaciones mantienes/mantenéis en el espacio familiar?
¿Son diarias, semanales, esporádicas… o solo cuando surge un problema? - ¿Cómo es nuestra tu experiencia cuando conversas/conversáis?
¿Nos sentimos escuchados y comprendidos? - ¿Cómo te sientes/os sentís?
¿Cómo nos sentimos como familia después de conversar?
También es importante preguntarnos cómo son esas conversaciones. ¿Se dan en un espacio donde predomina…?
- el respeto, dejando tiempo y espacio para que cada persona se exprese;
- la escucha, evitando interrumpir y tratando de comprender;
- la búsqueda de acuerdos, aunque no siempre pensemos igual;
- y, sobre todo, una actitud de cuidado y amor hacia el otro, tratándolo como nos gustaría ser tratados.
Cuidar la forma en que hablamos y escuchamos es cuidar la convivencia. Cada conversación es una oportunidad para fortalecer los vínculos y construir un hogar más consciente y respetuoso.
