Reuniones familiares o de trabajo

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Si te han invitado a reuniones o encuentros, ya sea familiar o de trabajo, y tu pensamiento es contrario a asistir —bien por las personas que van a estar, por lo que imaginas que puede ocurrir o simplemente porque no te encuentras bien—, es válido escuchar esa sensación.

En esos casos, puedes disculpar tu ausencia con honestidad y respeto, sin necesidad de dar explicaciones excesivas ni justificarte de más. Agradecer la invitación y expresar con claridad que en este momento prefieres no acudir es una forma de cuidarte y, al mismo tiempo, de cuidar la relación con los demás.

La convivencia también se construye desde el respeto a los propios límites. Decir “no” cuando es necesario, con amabilidad y sinceridad, evita malentendidos, reduce tensiones innecesarias y favorece vínculos más auténticos y saludables.